Despedida de soltera original, estilo ferroviario

Disfraces para despedidas de solteraEn el mismo momento en que nos anunció que se casaba, nuestras maliciosas mentes comenzaron a maquinar, queríamos hacer una despedida de soltera original. Pero el día de la verdad, la primera noticia que le llegó a la novia sobre la fiesta fue que le esperábamos todas a las 20:00 en una plaza.

Nuestra intención era pillarle desprevenida y para eso quedamos a las 18:30 en su portal. Tocamos el timbre a la vecina para poder subir hasta su puerta y cogerle por sorpresa. Y así le cogimos. En bata, zapatillas y con los ojos como platos.

Una vez asimilado el susto inicial, enseguida mostró interés en lo que iba a pasar y eso nos encantó porque habíamos preparado cosas muy "interesantes".

Primero le pusimos el disfraz. ¿Para qué buscar un disfraz horrible, si lo peor que le puedes poner a alguien en su día libre es su uniforme de trabajo?

Efectivamente, le vestimos de ferroviaria... Con su camisa, su corbata, su chaqueta y un gorro de ferroviario que hicimos asesoradas por una amiga con mucha imaginación y combinando un gorro fez árabe con una gorra de policía americano. ¡Nos quedó increíble!

Maquillamos a la novia a la manera típica de una despedida (bigote, una sola ceja y algún diente negro), repartimos todo el material que íbamos a llevar nosotras (corbatas, silbatos, confeti, globos...) y salimos a la calle dispuestas a liarla parda.

La primera prueba requería hablar en chino. Tenia que pedir en una tienda de chinos, algo que le dimos escrito en una tarjeta. Lo hizo muy bien. Lo pidió, lo compró y se lo tuvo que poner. Todas estuvimos de acuerdo en que no le quedaba nada mal el tanga de leopardo encima del pantalón.

Decidimos alejarnos de la zona. El viaje en tren para ella resultó un poco peor. Intentamos que pidiese billetes pero, esta vez, la vergüenza le superó. ¿Sería por los silbidos a pleno pulmón o por nuestros gritos de "atención, que llega el revisor"?

En cualquier caso, llegamos a destino y el ambiente empezó a animarse (curiosamente, también había empezado el poteo).

La siguiente prueba consistía en vender barquillos. Debía conseguir 5€ o atenerse a las consecuencias. A pesar de lo mucho que lo trabajó, le faltaron 15 miserables céntimos que nos obligaron a tomar medidas.

¡Las medidas de la cuerda que utilizamos para atarle al banco de la plaza!

Fue uno de los grandes momentos de la noche, aunque duró poco gracias a la solidaridad de una chica vestida de gamba que mientras le soltaba le susurraba al oído "y yo pensaba que mis amigas eran malas!".

Llegamos a la zona de bares. Había llegado el momento de darle uso al ramillete de globos. Empezamos a pedir las rondas después de aspirar helio y acabamos cantando una de pimpinela al estilo pitufo!

Contagiamos las carcajadas a todo el bar. Así entre risas, canciones y guerras de confeti llegó la hora de la cena. La cena también estuvo llena de sorpresas: música, baile, strip-tease... y la noche no acabo allí, pero esa es otra historia.

¿nos cuentas la despedida de soltera original que te hicieron a ti?

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